Desde pequeños hemos sentido el amargo sabor de la justicia, ya que es muy común que los niños acusen a otros de sus malas acciones, como cuando nuestro hermano le dijo a nuestra madre que habíamos roto su jarrón favorito solo para estar. . Aunque nos enojamos y juramos que no fuimos, esa sensación de impotencia y rabia que experimentamos solo es reprimida nada más y nada menos que con su contraparte, el sistema de justicia.

El Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, una organización mexicana, estima que solo en el estado de México, 15.000 personas se encuentran injustamente privadas de libertad en las cárceles. El profesor de música Manuel Germán Ramírez Valdovinos fue uno más en esa cifra hasta el pasado viernes.

Valdovinos fue arrestado hace 21 años por ocho policías que irrumpieron en su casa de Acolman mientras celebraba el primer cumpleaños de su hijo. Pero eso no fue todo, ya que la policía lo apresó con el lujo de la violencia y lo torturó para hacerle confesar un asesinato que no había cometido.

Desde entonces, y pese a numerosas irregularidades en el proceso penal, Valdovinos se encuentra detenido en la prisión de Almoloya de Juárez, acusado del asesinato de una persona que nunca ha muerto. Los vecinos del profesor han repetido a lo largo de los años que la persona sigue visitando la casa de sus padres y que vive en Estados Unidos.

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Valdovinos tiene ahora 42 años y ha pasado la mitad de su vida en prisión, habiendo sido arrestado cuando tenía 21. En 2003 fue condenado a 41 años de prisión y a pesar de que en 2006 logró exhumar el cuerpo de la presunta víctima para verificar que los cuerpos no coincidían, no se le concedió la libertad, pues según el tribunal , podría haber sido el asesino de este cuerpo no identificado.

A pesar de las dificultades, la senadora Nestora Salgado ha estado muy involucrada en el proceso de Valdovinos y ha asegurado que su caso es un ejemplo de la lucha de personas injustamente encarceladas y que lo único que quieren es su libertad. Además, el diputado Pedro Carrizales «El Mijis» y el activista Bryan Carlos Lebaron solicitaron recientemente amnistía para Valdovinos ante la legislatura mexicana. Sin embargo, no se ha hecho público el motivo preciso de su liberación.

Al salir de la cárcel, Valdovinos fue recibido por su esposa y el senador. Los reporteros que cubrieron el evento presenciaron la liberación emocional y aplaudieron la reunión familiar. La pesadilla de Manuel Valdovinos y su familia terminó 21 años después, cuando pudo haber terminado el mismo año que su captura. Lamentablemente, esta historia nos muestra que todavía existen lagunas en los sistemas de justicia en México y en todo el mundo.