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El episodio ocurrió la tarde del sábado y dejó a todo el mundo boquiabierto.

La selección chilena de fútbol sub 20 enfrentó ese día al combinado de Venezuela en el campeonato de la categoría que se juega en Rancagua.

Cuando promediaba el segundo tiempo, y ante la impotencia de verse con el marcador en contra 1-2 el chileno Nicolás Díaz se enredó en una discusión con el llanero Pablo Bonilla.

Díaz, para tratar de zanjar la pelea, le dijo “muerto de hambre”. Y lo repitió varias veces, justo cuando la cámara lo estaba enfocando.

Demás está recordar que el pueblo venezolanon pasa por una de sus más graves crisis humanas y políticas del último siglo.

Cientos de miles de ciudadanos de ese país han tenido que emigrar, muchos de ellos rumbo a Chile, porque entre otras cosas el hambre allá es una realidad, no un decir.

Al seleccionado nacional sub 20 le llovieron las críticas, al punto que tuvo que pedir disculpas públicas a través de su cuenta de Instagram.

Este lunes, el entrenador de la selección venezolana, Rafael Dudamel, tuvo un noble gesto con el joven chileno.

Después de reunirse con las autoridades de la ANFP, dijo que “indiscutiblemente fue un momento amargo, pero no tengo la menor duda de que ha sido dentro de la calentura del partido y como se lo dije al presidente Moreno.

nosotros somos hombres de fútbol y sabemos que durante la impotencia del resultado hay muchas cosas que se dicen que deben quedar ahí en la cancha”.

Además, Dudamel agradeció al país por recibir a tantos de sus compatriotas que han huido de la crisis.