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Bruce McArthur tiene 67 años y fue condenado a ocho penas de cárcel de 25 años cada una. Su caso conmocionó a la ciudad de Toronto.

Los habitantes de Toronto, en el sureste de Canadá, quedaron conmocionados cuando se enteraron del caso.

El espantoso historial de mentiras y muerte que protagonizó un jardinaro de la ciudad, quedó al descubierto en enero del 2018.

Primero apareció uno, luego otro y otro más. En total, ocho cuerpos de hombres que habían sido asesinados y luego desmembrados para ser enterrados por pedazos en maceteros.

Esta es la historia de Bruce McArthur, un hombre de 67 años, que esta semana fue condenado a ocho condenas de 25 años de cárcel cada una por las ocho muertes.

Todas las víctimas tenían algo en común: eran parte de la comunidad homexual de la ciudad y casi todos ellos vivían en una situación precaria.

La policía etiquetó el caso como “crímenes de carácter sexual” y el acusado se declaró culpable en el tribunal (“era el descenlace adecuado”, dijo el detective de homicidios David Dickinson al salir del juicio).

El asesino confeso no podrá optar a ningún beneficio carcelario antes de cumplir 90 años. Pero es posible que no salga nunca, dijo el juez del Tribunal Superior de Ontario -cuya capital es Toronto- John McMahon.

Durante la investigación se revisaron decenas de propiedades donde McArthur trabajó en los últimos años.

La mayor parte de los cuerpos desmembrados -siete- fueron encontrados en grandes macetas al interior de una sola casa. La octava víctima apareció en un acantilado ubicado cerca de esa misma propiedad.

Los hombres asesinados fueron: un ex amante de McArthur; dos inmigrantes afganos; dos refugiados provenientes de Sri Lanka y otro de Irán; un ciudadano turco y un trabajador sexual sin hogar.

Los asesinatos fueron realizados entre el 2010 y el 2017.

Durante el juicio se supo que el día que la policía llegó al departamento donde vivía el asesino, en enero del 2018, encontró a un hombre joven atado a una cama.

Sin embargo, se dijo, estaba ileso. De no haber llegado los oficiales, se podría haber convertido en la novena víctima del jardinero, que cuando tuvo la oportunidad de hablar en el tribunal no mostró ningún remordimiento ni arrepentimiento.

Este fue el fin de un caso que conmovió a todos en Toronto (moderna ciudad de 2 millones 600 mil habitantes ubicada en la orilla del río Ontario), pero especialmente a la comunidad LGBT, que cuestionó duramente a la policía que al comienzo de las investigaciones había descartado que se tratara de un asesino en serie que atacaba a la comunidad homosexual.

Ahora, al menos, las víctimas del jardinero asesino podrán descansar en paz.