Quien, cuerdo, no recuerda la inmortal melodía de El caballito Pancho? ¿O quién no tuvo un caballito de balancín cuando era niño? El caballo es un animal que ha acompañado a los humanos durante mucho tiempo. Encontramos su impronta en antiguas cuevas de toda Europa, pinturas rupestres de incomparable calidad estética, cualidad que indica el grado de veneración que nuestros antepasados ​​les tenían incluso antes de ser domesticados. A lo largo de la historia, su silueta ha sido símbolo de poder, poder, elegancia y estatus, pero sobre todo libertad.

También se han inmortalizado en la literatura caballos como Rocinante, que, aunque flaco rocín, es el fiel caballo de Don Quijote de la Mancha o Babieca, del célebre campeador Cid. Tampoco podemos ignorar la gran tradición del corrido mexicano, que, entre su repertorio, tiene muchas melodías memorables dedicadas a los caballos. La acedera y el rocío, las siete leguas, El niño y el potrillo, etc.

En resumen, el caballo es uno de los animales más queridos por el hombre. Como resultado, el video del club hípico Vibeca, en Murcia, España, donde un grupo de niños aparece pintando el cuerpo de un caballo, ha desatado una polémica en las redes sociales. En el clip, los niños aparecen con pinceles y el animal se encuentra desfigurado con las manos marcadas a los lados y con manchas por todas partes. Está claro que el propósito de la actividad era demostrar el contacto reforzado por el viaje entre los niños y estos animales, pero los efectos secundarios son imposibles de evitar.

En una especie de actividad “creativa”, los profesores del curso ofrecieron la piel del caballo como lienzo para que los niños se expresaran. Aunque los funcionarios han afirmado que el animal no está bajo estrés y que la pintura no fue dañina para su piel y cabello, la naturaleza de la actividad plantea múltiples preguntas, ya que podría decirse que recuerda el las actuaciones arte moderno en el que un objeto suele estar arruinado y que se acerca más al vandalismo que al arte.

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Para muchos, el ejercicio es más como una versión infantil de rendimiento Ritmo O de Marina Abramovic, ya que el caballo es tratado como un objeto. No se puede negar que es doloroso ver el revestimiento del caballo pintado en antiguas cuevas del Paleolítico como soporte para la pintura y no como dibujo en la pared. Los funcionarios dijeron que el abuso se encuentra genuinamente en las granjas que los crían y los mantienen encerrados, incluso argumentando que los equinos no tienen noción de lo ridículo y que se esconden detrás de las tradiciones nativas americanas para justificar la artesanía que ‘ofrecen a los niños’.

La principal objeción a la actividad es que les enseña a los niños a tratar a los animales como cosas, no como seres vivos. Sin embargo, la gente del club dice que la misma actividad intenta crear esta conciencia al mismo tiempo que genera un vínculo entre los niños y estos animales. Según el video, el campamento de verano fue atacado y tuvieron que preguntar a las personas que protestaban contra la actividad por el motivo, ya que recibieron amenazas y mensajes de que desearían que el caballo hubiera pateado a los niños. Además, ha surgido un movimiento de apoyo al club Vibeca en Murcia en el que aparecen diferentes propietarios de caballos pintando sus animales.

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La polémica sigue creciendo entre quienes protestan y quienes defienden la acción. Además, varias páginas de bienestar animal publicaron imágenes contra el abuso animal que se volvieron virales. Parece que Alborada, el caballo involucrado en la actividad del campo, todavía tendrá mucho que decir. Aunque el hecho de haber pintado un caballo nos parece algo anodino, vale la pena recordar al filósofo Friedrich Nietzsche abrazándose al cuello y pidiendo perdón en nombre de toda la humanidad con la frase «Mutter ich bin dumm» (Madre, soy estúpida) .