La curiosa historia del castillo más grande del mundo al interior de una cueva

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En el mundo hay muchos impresionantes castillos y fortalezas, pero ninguno es tan asombroso como el castillo de Predjama, en Eslovenia.

Sobre un acantilado vertical de 123 metros y dentro de una cueva se yergue imponente un castillo. Construido a principios del siglo XIII ostenta el Récord Guinness como el castillo más grande en una cueva del mundo. Es una de las mayores atracciones turísticas del país y tiene una historia llena de drama y comedia.

La ubicación del castillo es estratégica; está «incrustado» en un barranco, lo que hace casi invisible. Desde cualquier dirección, el edificio permanece oculto hasta el último momento; sin embargo, los centinelas podían observar perfectamente el entorno sin ser notados a la distancia. En la época donde las guerras y batallas eran el pan de cada día, la ubicación de la fortaleza le daba una gran ventaja estratégica.

Además, era casi impenetrable. La única manera de acceder al castillo era a través de una escalera vertical retráctil; así, de ser necesario, las personas en el castillo podían mover la escalera y quien intentara subir caería por el acantilado. Las invasiones al castillo de Predjama eran casi imposibles. Actualmente cuenta con un puente levadizo para facilitar el acceso a los visitantes.

Por dentro cuenta con un salón noble, donde llevaban a cabo asambleas públicas y juicios; una recepción para invitados, puestos de vigilancia, una sala de tortura y hasta mazmorras donde ponían a los prisioneros. Por supuesto, también tiene las habitaciones comunes de una casa, como dormitorios, comedor y cocina. Las paredes del comedor son las más gruesas y ayudaban a proteger el ambiente del frío extremo en invierno; además, la cocina estaba a un lado y el calor que emanaba hacía más acogedora la estancia.

Pero el lugar más interesante del castillo sin duda es la letrina; este íntimo espacio fue escenario de una gran traición.

Según el guía turístico e historiador Vojko Jurca, la curiosa historia del castillo de Predjama comienza a mediados de la década de 1480, con el barón Erasmus von Lueg, un ladrón al estilo “Robin Hood”.

Tras matar al conde Pappenheim, uno de los principales hombres de la corte imperial de los Habsburgo, Erasmus huyó al castillo de Predjama donde encontró refugio. En represalia, el emperador Federico III ordenó el asedio al castillo; sin embargo, Erasmus logró sobrevivir durante un año gracias a una red de túneles secretos que le permitieron obtener provisiones y agua de lluvia.

Desafortunadamente, un sirviente traicionó a Erasmus cuando se encontraba en el momento más intimo: usando la letrina. Cuando se dio cuenta de que su jefe se dirigía a realizar una de las necesidades básicas del ser humano a una letrina ubicada en la terraza del tercer piso; el criado hizo una señal de fuego al ejército enemigo.

Una bala de cañón apareció silbando, atravesó con fuerza la pared de la letrina y mató a Erasmus durante la que fue su última evacuación.

Luego de esta trágica y a la vez cómica historia, el castillo de Predjama formó parte de otro momento histórico. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las autoridades de la antigua Yugoslavia ocuparon el inmueble y desde entonces funciona como museo.