A los 14 años su mamá se fue de la casa. “Lo sentí como un abandono”, dijo, al tiempo que relató que todo tuvo un final feliz.

Sus papás se separaron cuando tenía 14 años, su mamá de fue de la casa y ella se quedó con su papá.

Ese fue el momento más duro en la vida de Camila Hirane, una de las jóvenes estrellas del área dramática de Mega, que está consechando el éxito de la extensa teleserie “Verdades ocultas”, que ya lleva un año y medio al aire y varios giros en el guión.

Camila interpreta en la teleserie a Rocío y fue invitada al matinal de Mega “Mucho gusto” para hablar de ese éxito, pero también de su vida privada.

La joven actriz serenense de 33 años fue interrogada por el panel del matinal, donde contó su gran dolor de juventud.

Dijo que le marcó mucho la separación de sus papás, tanto por el entorno social donde ella vivía como por la forma en que se dieron las cosas.

“Yo vivia en un circulo social donde todo era muy ordenado”, dijo, por eso cuando ellos se separaron “se me desestructuró la idea de familia con la que crecí, y que tenian todas las familias que me rodeaban. Mis amigas no tenían papás separados”.

Camila Hirane reconoció que en esa época era “muy inocente”.

La actriz, que actualmente tiene una relación con su colega de profesión Matías Oviedo, nació en La Serena en 1985, pero en 1990 se trasladó junto a toda la familia a Santiago. Cuando tenía 14 años vino el quiebre familiar.

Sufrí mucho”

Fue mucho el sufrimiento en esa época, dijo. Pero fue doblemente difícil porque al revés de lo que sucede en la mayoría de los casos, fue su mamá la que se fue de la casa y ella se quedó con su papá.

“Eso también era muy excéntrico en el circulo donde yo vívia”, reconoció.

Claro que fue la propia Camila la que decidió quedarse a vivir en la casa paterna. “Fue una decisión super dificil, mi mamá se fue a vivir a la esquina y la veia todos los días”.

Pero “lo viví como un abandono… yo era muy cercana a mi papá y no tanto a mi mamá,quizás por la edad”.

El final feliz

La historia de Camila Hirane tiene un final feliz. Según ella, porque “mi mamá trabajó para reparar esa herida. Ahora miro para atrás y estoy profundamente orgullosa de la lucha que dio ella por la búsqueda de su felicidad”.

Simplemente ocurre que no se llevaba bien con ella porque era una adolescente.

“Pero ahora es mi mejor amiga. Ella dio la lucha, se reinventó y encontramos ese vínculo que nos faltaba. Es la mejor mamá del mundo y mi mejor amiga”, finalizó